Cómo no malcriar a un hijo

En esta ocasión queremos aprovechar para desarrollar, en modo de artículo, el contenido de un vídeo del Juez Calatayud que nos ha resultado muy interesante. Cómo no malcriar a un hijo.

Cómo no malcriar a un hijo o hija

En el vídeo, el Juez relata, a modo de decálogo, la «mejor manera» de educar a un hijo para convertirlo en un tirano, o como él mismo dice, un «delincuente».

Aquí lo tenéis:

Puede parecer que el juez habla de una forma grosera, o demasiado dura, pero hay que reconocer que razón no le falta. Vamos a detallar paso a paso su argumentación.

Vamos a darle la vuelta al decálogo para saber qué NO debemos hacer para criar a un hijo o hija dictadores, con poca empatía y falta de valores. En definitiva, para no malcriar a un hijo.

Decálogo para no malcriar a tu hij@

1 | No des a tu hij@ todo lo que te pida

El Juez argumenta que si cedemos ante todas las peticiones de nuestros hijos, les damos a entender que tienen derecho a todo. A la vez estaríamos fomentando su frustración ante cualquier inconveniente.

Pese a que «decir NO» puede resultar incómodo, e incluso a prever alguna «rabieta», es necesario poner límites a nuestros hijos. Tienen que saber que «el todo» no es posible. Con sentido común.

2 | Dar educación espiritual, o moral

En este caso el juez se refiere a la educación en la moralidad. No en una religión concreta.

A grosso modo, a lo que hace referencia es a educar en el respeto a los demás, la tolerancia, y en el «no hagas a los demás lo que no quieras para ti».

Muchos padres se escaquean al decidir que sean sus propios hijos quienes descubran la moralidad de mayores. Es comprensible no querer adoctrinar con un sentimiento religioso. Pero no es excusa para no enseñar lo justo y moral a un hijo o hija.

3 | Corregir contundentemente las faltas de respeto

Puede parecer gracioso un pequeño diciendo palabrotas, o incluso pensar que hemos creado a un líder si vemos su comportamiento dominante en el aula. ¡Cuidado!

Y si el menor ve que es gracioso decir palabras groseras, ¿por qué no va a ser tolerable también el insulto? ¿O la vejación a un compañero?

Es necesario frenar de raíz la más mínima señal de intolerancia en nuestro hijo. Y por supuesto, cualquier falta de respeto a sus compañeros, o a nosotros mismos.

4 | Rectificar sus errores

Tu hijo o hija es fantástico, pero no es perfecto. Los niños se equivocan. Su comportamiento no siempre es el correcto. Y es necesario que sepan que se equivocan.

Es nuestra obligación advertirles, o educarles para que sean conscientes de que «no todo vale». Y de que un mal comportamiento tiene consecuencias. Deben existir límites y el menor debe saberlo.

Por otro lado, alabar continuamente las bondades de un menor le conduce a asumir que jamás fracasará en nada. Les estaríamos convirtiendo en adultos vulnerables. Porque en algún momento, en su vida adulta (o antes) fracasarán en algo. O no serán los mejores en algo. Y será un golpe muy duro para ellos.

También nos equivocamos al pensar que si el niño o niña se cree perfecto, acabará siendo perfecto. Les estamos haciendo un flaco favor para su futuro.

5 | Deben aprender a asumir responsabilidades

¿O es que acaso tú como adulto no tienes responsabilidades? Los pequeños deben aprender y entender que no todos son derechos.

Recoger el desorden o hacer su cama son responsabilidades básicas que puedes inculcar a hijo.

Un niño o niña al que se lo han hecho todo, y han protegido en exceso, creerá que, en cualquier otro entorno, también es merecedor de un trato preferente. Y no se considerará jamás responsable ante actuaciones incorrectas.

6 | Vigila los contenidos a los que tienen acceso tus hijos

No se vale apelar al «derecho a la intimidad». O excusarse con «no dominar la tecnología». Mientras un menor no llegue a una edad madura suficiente, es tu responsabilidad saber qué tipo de contenidos consume.

No hace falta espiarle. Existen otros recursos como ubicar ordenadores en zonas compartidas. O no facilitar demasiado temprano el acceso a tecnologías inapropiadas por su edad (como teléfonos móviles, por ejemplo).

Vale la pena crear un post dedicado en exclusiva a este punto. El acceso de los menores a la tecnología. ¡Lo haremos en breve!

7 | Predicar con el ejemplo

Vigila la manera de comunicarte en casa, entre la familia. Como habrás comprobado, nuestros hij@s replican nuestro comportamiento, nuestros gestos, y por supuesto, la manera en que nos expresamos.

Si el niño o niña ven que en casa los conflictos se resuelven a gritos o a insultos, o hechos peores, ese mismo procedimiento será el que usará para resolver conflictos entre sus compañeros.

8 | Fomentar la cultura del esfuerzo

El problema de los jóvenes «milenials» es que, con el acceso Internet mediante dispositivos móviles, están acostumbrados a disponer de cualquier recurso o contenido que les apetezca de inmediato. Por lo que su nivel de tolerancia a la frustración es muy bajo.

9 | Sacrificio

Además, coincide en que cada vez solemos ser padres más tarde. Cuando nos ha dado el tiempo suficiente de pre-diseñar el plan de vida que esperamos para nuestros hijos incluso antes de que nazcan.

Y a diferencia de la anterior generación, ahora se tiene menor número de hijos, por lo que concentramos en ellos toda nuestra atención. Además, solemos resolver sus dificultades para no ocasionarles incomodidades. ¿Para qué van a sacrificarse ellos pues?

10 | No darle siempre la razón

Son muchos los padres que justifican un mal comportamiento de sus hijos. Desautorizando incluso a profesores, o a cualquier otro adulto, delante del menor.

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